Sobre Herberg y la quema de memoria

Dicen que nuestra memoria está en peligro, que la quieren hacer desaparecer como a los detenidos del estado de sitio, que un viejo medio mitómano medio fracasado transformará nuestra memoria en cenizas de olvido… ¿No se han dado cuenta que nuestra memoria arde en llamas desde hace mucho?

Herberg

Según palabras de Miguel Herberg, luego de que Roberto Rossellini rodara una entrevista con Salvador Allende a principios del 72′, éste le comenta que “la derecha se va a cargar al Gobierno de Allende; hay que hacer algo”. Así comienza la travesía de Herberg, cineasta y periodista español que, financiado por la República Democrática Alemana, se infiltra en la extrema derecha chilena un año antes del golpe del 73′ y una vez instalada la dictadura, decide regresar a Chile a registrar los campos de prisioneros.

En su primera visita a Chile, gracias a contactos que Rossellini le entrega, Herberg consigue relacionarse con integrantes de Patria y Libertad y del Partido Nacional, con agentes de la CIA, entre muchos otros, simulando una gran simpatía y admiración por la derecha chilena. Pero su jugada más arriesgada fue engañar al mismísimo dictador Pinochet, internándose en los campos de concentración de Pisagua y Chacabuco, donde resistían más de 1.500 prisioneros. Miguel Herberg calcula que unos 400 hombres y mujeres se salvaron gracias a las filmaciones, las que permitieron demostrar la existencia de dichos campos y comprobar que quienes se encontraban dentro no estaban desaparecidos como aseguraban los golpistas.

Desde hace un par de años, el cineasta español ha intentado conseguir fondos y establecer vínculos con instituciones chilenas y extranjeras para financiar una película de los sobrevivientes de los campos de concentración chilenos, a partir de sus registros fotográficos y audiovisuales. Sin embargo, no consigue apoyo alguno y decide quemar los registros y enterrar los originales en el Cementerio de Arte de Morille el 24 de marzo, “todos mis esfuerzos resultaron vanos, los museos de la memoria histórica chilena hasta rechazan o se desinteresan por mis documentos, y llegado a este punto y considerando que yo no soy el armario de la historia, decido quemar todos los documentos en mi poder y enterrar los originales a la espera que alguien los desentierre en un futuro más inteligente”.

cementerio

El Cementerio de Arte de Morille, también conocido como Museo Mausoleo, es único en su especie con una superficie de 90.000 m2 para enterrar obras de arte, ubicado en el pueblo de Morille, a 18 kilómetros de Salamanca, España. Fuente de las fotografías: pervive.com.

Isabel Mardones, encargada de la Cinemateca del Goethe Institut Santiago, asegura que “las imágenes patrimoniales que parecían estar en peligro, en realidad existen en Chile desde hace tiempo”, las que fueron registradas por Walter Heinowsky y Gerhard Scheuman, también enviados por la RDA. Ante esta declaración, el mismo Herberg le responde que Scheuman y Heinowsky formarían parte del equipo técnico de la producción en la que él participaba, pero luego de una discusión se separan, “ellos contratan al señor Hans Stein como intérprete y acompañante (…) desde Berlín llega el camarógrafo Peter Hellmich para trabajar conmigo”, y agrega, “mi viajes a Chile fueron siete en los que se rodaron todos los materiales conocidos y otros NO conocidos por no haberlos yo entregado a Berlín”.

El Museo de la Memoria y Los Derechos Humanos en conjunto con la Cineteca Universidad de Chile también se han manifestado, declarando a través de una carta abierta que “de acuerdo al relato del productor de esas películas, Mathias Remmert, Herberg estuvo solamente en las filmaciones de 1974, como traductor, no como camarógrafo como erróneamente sostiene” y además, señalan que “la acción de Herberg nos provocó, ante todo, sorpresa, ya que de querer conservar las películas que él indica son de su propiedad, es tan sencillo como que nos contacte para proceder”.

fotogramas

Fotogramas de un extracto audiovisual que Herberg publicó en su cuenta de Vimeo.

¿Miguel Herberg está mintiendo?, ¿quiere lucrar con nuestra memoria?, ¿el ego le jugó una mala pasada?, ¿debe ceder los registros a Chile?, esas son algunas de las interrogantes que andan circulando por las redes sociales, para qué detenernos en ellas.

Mejor preguntémonos por qué dicen que nuestra memoria corre peligro, si la quema de documentos será un acto simbólico y los originales se enterrarán, es decir, los documentos no van a desaparecer ¿Será que es más polémico/sabroso centrarse en la desaparición definitiva de los documentos? Otros, como el director de cine Sergio Trabucco, han criticado a Herberg por imitar el acto fascista de la quema de libros (Trabucco dice: “El chantaje de Heberg es inaceptable, y el quemar los archivos no hace más que recrear un acto fascista”), pero también podríamos pensar en Heráclito y el eterno retorno: el mundo entero perece en el fuego para luego renacer. Quemar las imágenes de mujeres y hombres detenidos en el tiempo, torturados con ignorancia, obsesión y crueldad, asesinados ejecutados y de algunos nada, ni un rastro. Que en el fuego encuentren su libertad, revivan, reaparezcan y permanezcan esta vez entre nosotros (y como a mí sí me gusta enfatizar en la diferencia: que yo sepa, los fascistas no guardaron los originales).

Un grupo de personas, en su mayoría sujetos vinculados al arte y la comunicación, solicitaron al Embajador de Chile en Francia, Jorge Edwards, “hacer las gestiones que pueda y desee realizar con las instituciones nacionales e internacionales pertinentes para impedir este acto”. Pensemos que efectivamente logran impedir aquel acto y recuperan los documentos, ¿qué harán con ellos?, ¿los difundirán en la televisión abierta? o ¿los enseñaran a los niños en las escuelas? Tal vez hagan un documental y lo difundan en TVN un sábado a la 1:00 de la madrugada y ¿luego qué?, luego olvido.

Si lo que quieren es salvar nuestra memoria, empiecen por impedir otros actos, actos verdaderamente aniquiladores de memoria, como lo es la actual televisión chilena banal, consumista y chismosa, ahí sí que se quema nuestra memoria. Arde en llamas cuando se omiten los allanamientos a las comunidades mapuches, cuando se acallan las manifestaciones contra las mineras abusivas y contaminantes, cuando no se debate acerca de los sueldos mínimos y las pensiones miserables para nuestros ancianos, cuando se evita hablar de los multimillonarios.

caratulas

Morir es la Noticia, La historia oculta del Régimen Militar, La Muerte y la Doncella, La Spirale, Estadio Nacional y tantos otros títulos ¡Los documentos están! hay que sacarlos afuera, hacerlos circular. Amarremonos la dictadura en la cabeza, que siempre nos acompañe e incomode, porque es aún una gran y profunda herida abierta. El gesto verdadero se hace con o sin registros, aunque quemaran todos los documentos ¡todos! siempre nos quedará el recuerdo y con él las infinitas posibilidades de hacer

Si nosotros no hubiéramos organizado los actos de Salamanca todavía hoy estaríais durmiendo y llorando vuestros destinos y memoria: es hora de mover el culo! no gustan mis métodos? Inventad vosotros otros! Si, difundid mis apuntes, que se cabreen! de la rabia nace conciencia y de ésta la revolución!” (Miguel Herberg en respuesta a la petición de Mauricio Tolosa de ceder los documentos a Chile).

Constanza Castillo Montroni.

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